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Un fin y un comienzo


Un año más, un año menos, un fin, un comienzo... Depende de las veces que hayas amado, que hayas recordado, perdonado, decidido, equivocado, elegido, sentido y disfrutado del sexo esporádico. Y es que mi año, a los ojos de los que me rodean, no ha sido sustancial y aparentemente destacable. Pero qué de cosas pueden cambiar y removerse en el interior de uno mismo en un día, en un mes; y más en un año. Haré algo de memoria, no porque a alguien le importe una mierda, sino por cerrar el blog de un modo ameno este 2009.

Lo más importante que ha ocurrido este año es que mi alma mudó de piso. Sí sí, se independizó por fin la cabrona. Os cuento. La cosa es que ella llevaba unos años viviendo en un piso pequeño, en una calle donde no llegaba el sol y en un barrio incomunicado con el resto. Estaba harta de su casero, demasiados años aguantando broncas, chillidos, amenazas, insultos y prohibiciones. Buscó en Internet un habitáculo luminoso y grande, y ahí que se fue. Ahora es libre y hace lo que quiere. En esa casa hay mucha luz, no hay peleas ni imposiciones. Creo que es muy feliz.

A pesar de este hecho, me queda la sensación de no haber hecho muchas cosas significativas este año. Y es que esto de ser de tensión baja e hipoactiva es lo que tiene, que se te pasan los ratos haciendo nada, creando castillos en al aire. A veces te convences a ti misma de que ya verás el camino que quieres recorrer cuando comiences a andarlo, o que todo llegará, pero no... hasta que no te pones en marcha no hay rumbo que iniciar.

Los amigos

Me he desligado de relaciones falsamente superfluas. Como ya he explicado en otra ocasión, no aspiro a tener amigos de esos que te llaman constantemente, de aquellos a los que todo les parece bien, de los que cuentan contigo hasta para hacerse la manicura de los pies. Mis amistades son escasas y despegadas. No todos los fines de semana veo a las mismas personas, ni suelo quedar en diario con ellas. Ni sé lo que hacen en todo momento porque tampoco tengo necesidad de especificar mi situación geográfica al minuto. Me apetece hacer planes distintos con gente diferente. Pero dentro de todo esto, hay gente que está si se la necesita, que se acuerda de ti, que cuando pasan días te echa de menos y que confía en pasar un buen rato en grupo, tomando algo aquí o allá. Eso me gusta. Vosotros sabéis quienes sois, y sé que me leéis porque luego os reís de mi blog, de mis historietas y de los comentaristas que me quieren penetrar, jeje. Pues con esas amistades me voy quedando, no con las que dicen ser algo que no es. Las relaciones no son perfectas, siempre hay intereses de por medio,buenos o malos, y hay que convivir con ello y aceptarlo. Es el único camino para no llevarte decepciones y sufrir. Yo voy aprendiendo.

El resto de los hombres

El 2009 ha sido sin duda el año del despondole. No me importa reconocerlo. No he necesitado dieta alguna ni crema para el cutis. La reserva de este año me da que se estudiará en los libros de Historia de las generaciones venideras; no ha estado nada mal. Encuentros esporádicos no premeditados, encuentros casuales, deseados e inesperados que viajan a través del tiempo, citas divertidas, sensuales, sexuales, no babosas. Destaco el haber aprendido a no vivir de apariencias, esperando algo que una persona que acabas de conocer no desea darte. Aprenderlo, recogerlo y saber utilizarlo en beneficio sobre todo de ti misma es importante. Comentado más abajo, no hago ninguna apología de las relaciones esporádicas ni del amor libre, que junto con el papel higiénico y el feminismo, es una buena opción para limpiarse el culo después de cagar. Me he relacionado con gente que me interesa, que me aporta cosas, que me hace reír y que me hace sentir agusto. Pero no necesito más, no necesito compromiso, ni relaciones, ni formalismos. No necesito estar enamorada, y sobre todo, no necesito que me engañen y digan que lo están. Siendo así, y dando libertad a las personas para expresar lo que realmente quieren, me he sentido mejor conmigo misma y he podido decidir qué quiero hacer y con quién en cada momento. Lo pasé bien. Gracias, chicos :P

El Hombre

Que no novio, que no pareja. Que sí Amigo, que sí Compañero. Y es así porque con él puedo ser yo misma, con virtudes, con defectos, con glorias y con miserias. No necesito máscaras para quedar bien, no necesito cumplir con ninguna norma. Con él no hay que pensar antes de hablar, no hay que ocultar lo que se siente o se teme. Hay una confianza plena y absoluta para compartir todo lo que vives y se remueve en tu interior con la certeza de que no sólo te va a escuchar, sino que siempre hará el esfuerzo por comprenderte.

Hay una canción que dice “ser valiente no sólo es cuestión de suerte”... Quizá por ello, y siendo consciente de que lo que íbamos a hacer no era muy común y sin tener ni idea de lo que vendría durante y después de ello, allá que me fui, a ese viaje que ha marcado tanto mi vida actual y que me permitió conocerle y ser inmensamente feliz a su lado. Descubrir que todo lo que crees lejano y casi imposible, como convivir con alguien de manera normalizada o disfrutar de la compañía de una persona que te cautiva en todos los sentidos posibles, de repente está ante ti. Él me ha hecho conocer por primera vez esa sensación que te recorre de arriba abajo cuando miras a alguien tan de cerca por primera vez y tienes la impresión de haberte reflejado en sus ojos toda la vida... Porque ciertamente ya nos conocíamos, ya nos buscábamos. Sin quererlo, nos encontramos. La certeza qué pudo ser... a las pocas horas quizá...

No hay preguntas, ni compromisos, ni promesas. No hace ninguna falta... es simplemente como si ya hubieses estado mil veces con esa persona a la que hace tanto tiempo que no ves.

Es genial cuando encuentras a alguien que no se esfuerza por resultar simpático o encantador... es que simplemente lo es, tiene un aura de luz a su alrededor, de calidez... A su lado, aparte de sentirme querida, respetada, admirada, deseada; he reído hasta no poder más, he andado, he besado, mientras el espacio y el tiempo desaparecía en esa penumbra acogedora, entre luces, sombras, y una copa de vino... una experiencia para siempre... detalles, miradas, gestos.

Lo que más me gusta es su sonrisa, y ya desde antes de conocerle era lo que más me gustaba. Supongo que es que si sonríe, es porque está feliz, y eso es lo que a mí ha pasado a importarme más que nada en mi vida.

La vida es un camino difícil. Está lleno de obstáculos. Nunca sabes lo que pasará. Pero tampoco nunca había tenido esta certeza de que la vida me ha cambiado complementamente, ÉL la ha cambiado completamente. He aprendido a querer, he encontrado algo que complementa todo lo que me faltaba en la vida para afrontarla, y sin él ya nada es lo mismo.

La certeza es la convicción de que no sé cuándo, cómo o dónde... pero que el destino, o como queramos llamarlo, es estar juntos. Tenemos pendiente crear un mundo nuevo, para nosotros, en el que ser libres de la mano de un acompañante de camino imprescindible ya.

Gracias por el viaje, y por el resto de días y de noches juntos.

Ays, que me pongo tierna, y lo que no es tierna.

El Blog

Con sus momentos altos, con sus momentos bajos; la verdad que me está reportando un entretenimiento y una canalización de creatividad importante. Agradezco mucho a todos aquellos que leen (ocultos de mierda, sé que estáis ahí, agazapados! XD), que comenten y que se pasan por aquí de vez en cuando. Es una alegría, de verdad. Pronto contaré por qué comencé a escribir este blog y por qué es importante para mí. Intentaré que las musas me visiten más amenudo :)

Eso sí, la soledad es jodida a veces y me conduce a cierta saturación de ordenador... pero aquí está, encendido... he estado meses que apenas le miraba, pero he vuelto a él, supongo que me hace compañía.
Otras veces me canso y le apago, y como dice la canción “miro entre mis recuerdos” fotos de lugares que alguna vez visité y a los que me encantaría escaparme... fotos de amigos casi olvidados, de seres queridos perdidos y muy, pero que muy añorados... leo incansablemente, escribo mucho, pienso demasiado. Olvidemos...

El resto, la vida mundana, el trabajo... ha ido bien, con su inestabilidad característica. Los deseos de independizarme son crecientes, estoy ojeando pisos como quien va al Zara a "mirar" cuando aún no ha cobrado. La carrera me gusta, aunque estoy algo desmotivada para estudiar. El trabajo va mejor, nuevas compañeras con las que me llevo muy bien, e ideas. De salud... regular, para variar.

Último día del año. No voy a hacer nada especial porque este año no hay plan apetecible. Será la primera Nochevieja y el primer cumpleaños que paso sola en varios años. Pero no pasa nada, chavales, soy una mujer moderna (esto me lo repetiré mañana cien veces, a ver si así me lo creo). Me gustaría estar animada y mañana por la tarde plantarme un nuevo peinado, maquillarme, estrenar algún vestido, algunas botas de tacón, e irme a pasear. Pero estaré en casa. Estaré con mi familia, hablaré con Él, veré alguna película y... poco más. Intentaré despertarme de buen humor el día 1, y si no... pues otro día :)

Feliz año nuevo a todos, nos leemos!

Empresa, Navidad, formalismos

Múltiples y variopintos son los compromisos/formalismos a los que cualquiera de nosotros se ve obligado a responder en algún momento de su vida. Yo, por suerte, en este momento "zen" de mi vida, puedo presumir de saber decir sí a lo que me apetece, y no a lo que no me apetece, sin importarme las consecuencias que de eso se deriven. He comprobado que realizar algo sin ganas e ilusión y sólo "porque es lo que hay que hacer", me hace sentir peor. A saber:

- Que me inviten a una boda. Jamás he ido, jamás iré. Y más cuando la última invitación procede de una amiga de la que no he sabido nada desde hace años. Yo creo que puedo hacer mejores cosas con mi vida que "bulto" en una Iglesia.

- Hacer regalos por Navidad porque "es Navidad!!", y más cuando son familiares o amigos lejanos que ves de año en año sólo por estas fechas.

- Los cumpleaños. Esto es ya de risa. Aquí es que todo el mundo se ha vuelto loco. Yo celebro mi cumpleaños sí, e invito a gente que hace mucho que no veo, sí. Pero lo único que hago es una reunión de amigos, sin regalos y sin nada (y cuando todos pueden). Pues otro tema como el de las bodas. Hay gente que no puede entender que no vas a ir a su cumpleaños para que los demás vean todas las "amiguitas" que tiene cuando esa persona lleva meses o años sin llamarte para saber qué tal. Encima tienes que ir con un regalo, claro, faltaría más. Si no, puedes ser desterrado del país ipsofacto. Aquí en vez de hacer bulto en una Iglesia lo haces durante tres horas en un VIPS (verídico).

- Por no hablar de San Valentín, de Nochevieja o de los aniversarios parejiles. ¿Realmente esas celebraciones con sus correspondientes obsequios significan algo?¿se hacen de verdad?¿se hacen porque así se desea o porque es lo que hay?; la persona que no entienda por qué rechazas su invitación y se ofenda cual cenutrio, ¿merece la pena?

Y por último, motivo y causa del post y de mis ideas delirantes sobre esto de los compromisos: LAS CENAS DE EMPRESA (que no paga la empresa).

Aquí un par de documentos gráficos:



Típica foto de cena de empresa, con espumillón incluido. Está claro quién es el jefe y quién es la secretaria (sí, la rojiteñida del escote), que se sitúa estratégicamente. ¡¡¡Qué buen rollo!!! Seguro que la rojiteñida se lleva a matar con la rubia. Me apuesto lo que sea.


Qué bien os lo montáis, chicos. Vosotros sí que sabéis. Fiestaaaaaaaaa!!! Foto para el "Feisbuk". Seguro que a estas dos almas cándidas no les dan ni los "buenos días" durante el resto del año. Yo tampoco lo haría, con esos estilismos tan pésimos...

Veo muy bien reunirse con los compañeros más cercanos y afines fuera del trabajo. Lo he hecho en varias ocasiones: que si cañas, que si te tomas un Ribera con el que arregla los ascensores, que si luego está casado, que si eres la única soltera, que si ahora dos jarras de sangría, que si el Lunes te voy a ir a saludar porque me has caído muy bien... Vamos, lo típico de todos los días. A estas cenas las denomino la cenas de los proletarios, y me encantan. Se asume que somos compañeros, que vamos a pasar un rato divertido hasta una hora prudente, y nos vamos a sitios baratillos a pasar la noche. Y eso se hace en cualquier momento del año.

Pero amigo, ayer se organizó lo que en principio era la "cena de empresa". Por un lado 40 ñapos sólo en el menú, por otro jefas y coordinadoras con sus respectivos maridos, por otro gente que ya no trabaja ahí y que se le invita para que te des cuenta de que "la que había antes que tú me caía mejor".

Y digo yo, a mí relacionarme con gente no es que me apasione, verlos comer cuan cerdos pues mucho menos y si a eso le sumamos que ahí hay gente con la que no me iría ni a recoger monedas de oro al campo pues...

En estas cenas debes huir de sentarte al lado del jefe supremo, tampoco es aconsejable sentarse al lado del pelmazo que repetirá hasta aburrir las anécdotas de los clientes insoportables, además de aguantar los comentarios de algunos viejos verdes, que alucinan con el aspecto de la chica de la segunda planta, que en el día a día va en vaqueros y cara lavada, y esta noche llega con minifalda y tacones (EJEM). Ya en los postres, los jefes pronunciarán unas palabras agradeciendo a todos el esfuerzo realizado durante el año para que la empresa obtenga buenos resultados (eso mismo se les olvidará a la hora de pedir un aumento…).

Yo, por salud mental, hace tiempo decidí no acudir a ninguna de ellas, pero si vosotras decidís acudir, he aquí algunos consejos:

· No te pongas nada que impida que tus compañeros te reconozcan. Si de diario te pintas como una puerta, sigue como tal. Si no sales de los vaqueros, pues discretita, como siempre. Eso si lo que quieres es no tener encima tuya algún pelmazo toda la noche. Es mucho mejor ponerte un lunes una minifalda escandalosa, o unas plumas en la cabeza, con el café de máquina nadie se atreve a decirte una burrada.

· No vistas como si fueras a un cotillón celebrado en una cochera: exceso de brillos, animal print, moños cardados y labios al rojo vivo. No olvides que es una comida de empresa, estás trabajando, aunque no lo parezca (yo por eso no voy). Menos es más.

· Si prohíbo los brillos y dorados para ellas, a ellos les digo todo lo contrario: por favor, con la excusa de seguir yendo de traje (como todos los días) algunos no se lavan ni el pelo. Me gustaría ver a algunos con un esmoquin de raso, calcetines de colores, bufanda dorada. Ya sé que es un poco noche de fiesta, pero al menos pensaría que algo de modernidad queda todavía en algunos cuerpos.

Suerte, compañeros.

Ah, y como sé que no todo el mundo puede hacer como yo y decir "no, no voy a ir porque no me apetece", se me ocurren (ejem, internet xD) algunas excusas con las que podéis quedar bien (quién siga necesitando quedar bien en este mundo):

* Es mi noche de las siluetas.
* Tengo reunión de alcohólicos anónimos.
* Los viernes tengo que dormir en la cárcel. Cosas de la condicional...
* No es por vosotros... es por mí.
* Uy, ese finde me voy fuera.
* Solo como barritas energéticas de manzana “Power Sauce”.
* En mi país es tradición pintarnos con nuestros excrementos al terminar la cena, para confraternizar y tal.

PD: Qué pesaditos estáis todos los blogguers con lo de la lotería. Sin acritud, eh!

Frases que me han marcado últimamente Parte III


Parte I: http://retalessueltos.blogspot.com/2008/12/frases-que-me-han-marcado-ltimamente.html

Parte II: http://retalessueltos.blogspot.com/2009/07/frases-que-me-han-marcado-ultimamente.html

Me encanta esta sección. Ironías, coñas, hipocresías y cinismos varios; ni Coelho, ni Nietzsche ni nada, las mejores frases célebres son aquellas que te sueltan sin pensar mucho y que una acumula o en su MCP o en una pequeña agenda made in China que me he visto obligada a utilizar para captar ideas para el blog. Sí sí, me siento medio periodista. Sólo me falta un ático abuhardillado, unas gafas de pasta y una pipa.


Y, bueno, sí, están descontextualizadas, pero son reales y verídicas. No se han dramatizado los hechos reales, sí se han ocultado nombres para no herir sensibilidades, y no se ha maltratado a ningún "animal", aunque se ha tratado con unos cuantos :)

Estoy repleta, vamos a ello:

"Tú ligas porque hay leyes invariables. A las tías les gustan los macarras con patillas, y a los tíos las zorras sin sentimientos." / Gracias P. yo también te quiero.

"Que ayer me vieras comerme la boca con una asiática no quiere decir nada, yo sigo con mi novia, lo que pasa que tenía esa fantasía."

"Tranquila, ya no te quiero, me he dado cuenta de que eres insoportable."

"Eres la primera tía que me encuentro que no quiere repetir."

"¿Ya te vas? Bueno, entonces lo de follar lo dejamos para otro día, ¿no?."

"¿Este es tu novio? ¿y el otro? ¿entonces cuál?."

"Las tías os podéis permitir calentar a diestro y siniestro, porque luego no sois vosotras las que os váis a casa don dolor de huevos."

"¿De cañas el día 12? Eso es dentro de dos findes... eh... no, no puedo, ese finde voy al teatro."

"Tú... mucho blog, mucho ligoteo, pero a ti te quitan el ADSL y ¿quién eres? nadie."

"Me da que tú no tienes muchas amigas."

"El romanticimos es la etapa entre el "hola" y la cama."

"Recuerdo cuándo quedábamos por Madrid. No sé por qué dejamos de hacerlo. Bueno, sí lo sé, me eché novia y pasé de ti, pero que ahora se puede repetir, vaya."

"Este sábado es tu día de suerte, puedo quedar contigo."

"Nos vemos en tus sueños."

"Tú eres famosa. Ahora mismo las páginas más visitadas de internet son Google, Yourporn y Retales Sueltos."

"¿Cómo se llamaba tu blog?, ¿Sueños rotos?"

"Deberías hacerte más de rogar y no acostarte con alguien la primera noche, aunque te mueras de ganas, es que así los tíos se aprovecharán de ti."

"No me entero; ¿tienes novio o no? Lo pregunto porque, bueno, sigo tu blog, y me pica la curiosidad."

"Me caso en Julio. 23 años me parece una buena edad para casarse, no sé por qué pones esa cara. Además Menganito es mi primer y único novio, y lo va a ser toda la vida."

"Mira, guarda el galán en el bolsillo, ahorrate más cubatas, y vámonos si quieres a tu casa, al meollo del asunto; me aburro mucho contigo, no tenemos conversación."

"Venga, chavala, que sí, que tú sigue viviendo en ese mundo de felicidad y fantasía en el que crees que todos los tíos quieren contigo."

"¿Bondad, dices? Sí, dichosa cualidad restadora de atractivo para cualquier tía."

"Es que a mí me dicen te quiero o que soy especial y desde el primer momento me lo creo."

"Yo siempre he sido un guarro de mierda. Lo que pasa que cuando estaba enamorado de ti lo disimulaba por si te lo tomabas a mal."

"Bueno a ver, hemos quedado a cenar y ver una peli en mi casa, pero no creo que Fulanito quiera nada conmigo, tiene novia, asíque no seas malpensada, que siempre reduces todo a lo mismo."

"Eres la tía más simpática del bar; vale... sólo hay dos o tres más, pero es que no sabía qué decirte."

De infidelidades propias

Ya son varias mujeres "casadas" de mi entorno más lejano las que, tras determinada actitud, enarbolan a tamaño gigantesco la bandera de la fidelidad marital. Y me refiero a "actitud" porque considero que no puedo tachar a nadie de infiel porque alguna noche se haya besado o acostado con otro alguien. En cambio, sí me entristece ver el desamor palpable en mentiras que se puede traducir en otros besos, en otros hombres, en cinismo e hipocresía. Todo, por supuesto, tras ese suave y cómodo velo que supone el mantener de cara a la galería una relación estable.

Es por ello que, tras esta temporada de estar sola y conocer gente nueva, y refiriéndose a este tema, un amigo me decía "como tú, como nosotros, como todos". Hablábamos de el hecho de tontear con una persona, con otra. Le corregí diciendole que yo soy una "monógoma sucesiva". Supongo que es porque las personas a veces nos inventamos cosas para sentirnos mejor puesto que en esta sociedad, y menos siendo mujer, a día de hoy no se puede alardear de infidelidades, ni siquiera de relaciones esporádicas.

Pero tengo que admitir que dentro de esa monogamia sucesiva y sus lapsos de tiempo, fui infiel. Dos veces. Nunca he utilizado la palabra "infidelidad". Fueron determinadas situaciones. Quizá para muchos no justificables. Pero así son las cosas. Cosas que pasan cada día y que se guardan en secreto. La gente las comete y después se arrepiente y se siente sucia. Yo no me sentí nunca culpable, todo lo contrario. Confundí el amor, y no me sentía ni querida ni respetada. Y vale sí, sin misticismos. La carne es débil cuando hay un maromo culto e interesante delante, pa' qué engañarnos. Y siempre me ha gustado conocer gente nueva xD

La primera infidelidad fue clave para el nacimiento de "Maybellene" y Retales Sueltos. Poniendo todo en una balanza, creo que fue muy positivo, a pesar de que moralmente sea recriminable. Pero recordad que no se debe juzgar nada bajo el punto de vista subjetivo de tu tiempo, espacio y experiencia, ya que la vida puede colocarte en el lado opuesto dentro de unos años.

Yo pasaba por una etapa de bajísima estima personal (no siempre me he creído perfecta, aunque lo era, claro). No estaba enamorada, y además no se me trataba adecuadamente. Lo diremos así. "Él" no era especialmente atractivo, pero sí culto, interesante y abierto. Hablábamos de sexo sin pudor y sin problemas. Me ayudó a desmitificar todos mis esquemas. Nos vimos cinco o seis veces, en varios bares, por la calle; nos besamos, reimos, coqueteamos. Estuvo bien mientras duró. Pronto, con fuerza y seguridad, rompí con todo lo que me rodeaba y empecé desde 0.

Al tiempo me eché otro medio-novio. "Medio" porque no considero que fuera una relación estable ni de compromiso cerrado, pero en definitiva, si había algo más. Duró varios meses. Pero en esos meses un día me topé con el de la infidelidad uno.

Qué triste es a veces el paso del tiempo. Te das cuenta de que lo que importa es tu percepción. Ahí estaba. Mi varón dandy particular, mi mito erótico, mi Puentes de Madison, convertido en un tío aburrido y sin morbo. Las situaciones, que cambian. El aparecer en determinado momento te otorga unas cualidades y privilegios que a veces no tienes.

Yo seguía con el medio-novio. O el novio y medio. Una noche conocí a un chico espectacular. Entramos en un bar. Esa noche yo iba de "acompañante". Se reunía mucha gente que yo no conocía. Había humo y la luz era de baja intensidad. Yo enseguida me fijé en él. ¿Por qué? No lo sé. El karma, la intuición o las bragas húmedas. Quién sabe. Me senté a su lado y durante dos horas no hablé. Sí, al principio soy muy callada en esas situaciones. Me planto la sonrisa de "chica buena y educada". Luego ya cuando se empieza a hablar de sexo, de música, y de guarradas varias me convierto en semiprotagonista. Es lo que tiene...

Pasamos de no hablar durante dos horas a hacer de la noche algo de los dos. Sé que él se quedó más tiempo para estar conmigo. Teníamos bastante en común. Miraditas, tocamientos impuros cuando el resto no miraba, y seguimiento sigiloso hacia el baño, donde nos "liamos". Nadie se enteró nunca. Y ahí quedó todo. Ahora sólo hay algún email contado y escaso. Recuerdo esa noche a veces.

Odio los cinismos y las moralidades impuestas. Odio crucificar a la gente, odio las lamentaciones, las culpas... Y me gustan las desmitificaciones y las relatividades.

Cuando AME y RESPETE a una persona, cuando esa persona me ame y me respete, no tendré razones para buscar nada fuera de esa relación. Ojalá así sea.

Hay relaciones que funcionan y se sustentan en infidelidades ocasionales. Conozco varios. Yo no me atrevo a decir que eso esté mal. Es obvio que lo ideal sería que las cosas se hablasen y se acordasen, pero hay veces que lo que nos enseña la sociedad influye por encima de las ideas y deseos propios, y hay gente que no puede admitir vivir así por convicciones externas, y prefiere hacer del tema algo tabú. Pero sigue existiendo.

De ello converge otro tema vivido varias veces en mi presencia que me es absolutamente intragable (y eso que una ha tragado mucho xD y tiene estómago para todo). De no sé si ese "desamor", o simplemente falta de deseo y actividad sexual que se da en parejas de años, surjen deseos y necesidades que se van albergando al fondo del aparato reproductor y que afloran en situaciones donde el alcohol fluye libremente.

Hablo, por supuesto, de calienta pollas y calienta tangas varios. Gente que considera un beso como lo peor del mundo, pero que, mientras no se llegue al contacto bucal (o vocal? xD), pueden pasarse la noche toqueteando, insinuando y zorreando con todo lo que se mueva. Situaciones cuyo fin no es más que sentir cómo aún puedes calentar a la gente. Pero claro, como tienes "novio", pues no vas a hacer nada. Sólo aliviarte un poco a costa de pepinos sensibles. Más de una de éstas, al saber de mis historias e historietas, me mira por encima del hombro.

Recordando estas situaciones con detalle, tampoco me siento orgullosa. Simplemente no le doy más vueltas y saco lo positivo y válido de todo ello. Seguro que a raíz de todas las equivocaciones de mi vida, tengo los cimientos tan sentados.

Y no, por supuesto que no me gustaría sufrir una infidelidad, pero antes de no querer pasar por esta situación, opto por no sufrir también todo tipo de mentiras, desconfianzas, engaños, desprecios... Que los hay de muchos géneros y subtipos. Más ocultos, menos obvios y más aceptados socialmente; y que sí sé lo que son.

El compromiso no se exije. El amor no es pedir, es dar. Y tú darás lo que recibas, y respetarás en la medida que se ganen tu respeto.