
Prosigamos.
Los hombres... causa (a veces) y solución (siempre), de todos mis problemas. Yo les quiero, pero ya era hora de darles un poquito de caña. Con cariño, of course.
Una afición bastante arraigada en el género masculino es el arte de la queja acompañado de la indecisión vital del "no saber lo que quiero". Respecto a nosotras, siempre se quejan de las mismas cosas. Nos toca por tanto ser las enamoradizas acosadoras móvil en mano, las de los cambios hormonales, las de las compras, etc etc.
Cuántas de nosotras no habremos oído frases típicas del tipo "qué te pasa qué tienes la regla o qué", "trae que ya aparco yo", "yo soy de rollos de una noche", "he estado pensando", "démonos un tiempo (=voy a probar con otra y cualquier cosa te llamo)", etc...
Estas criaturitas suelen pasarse el día rajando del noviazgo, de que ellos no desean relaciones estables y de lo "malas" que somos las mujeres en general, pero en el fondo aceptan (o saben) que desean tener novia, es más, buscan conseguirla. Al principio son como seres inalcanzables que vuelan libres cual águila por el cielo, que dirían los Maiden, y al cabo de unos meses no te los quitas de encima (también de modo literal, ejem), ni con agua caliente.
Vale, sí, tener novio tiene su aquél. Tienes quién te pague las copas, quién te acompañe a casa, quién oiga tus problemas con las amigas, quién espere la cola en las rebajas mientras tú te pruebas trapitos, a quién amoldar a tu gusto, a quién comprar jerséis de punto y camisas, a quién presentar a la gente que te rodea, etc etc. Verdaderamente, apasionante.
Pero a veces tener novio es una auténtica jodienda, e incluso a ese imposible novio perfecto - que algunas buscan y otras más sensatas, no - darían ganas de acuchillarle (mentalmente), cual escena de Psicosis. Viene bien recordar por qué.
Reconocélo: odias su ropa. Quizá no toda, pero sí en parte. Y coño, la ropa es nuestra amiga. Puedes pasar unos días con él, o irte de viaje, o vivir juntos. - Cariño, ¿te gustan las mariposas? ¿Nooo? ¿y los ositos azules? - Resulta que el calzoncillo de la mariposa amarilla que se posa en la zona del pene o el pijama de ositos lo compró porque era barato. O se lo compró su madre. Y te lo dice así, restándole importancia. Acabas descubriendo que odias los colorines, así como el polo de las mil quinientas puestas (¡pero si está nuevo!), o aquellas sandalias que parecen ya sacadas de la basura y que por la noche, desde el armario, te cantan "no te puedes deshacer de nosotras, estamos con él desde la Universidad" lalalalalalaaa
Sus amigotes. Ellos no tienen la culpa, pero tú tampoco. Llevarse bien no siempre es posible, y tampoco lo es crear una nueva y estupenda familia feliz. Además, lo normal es que al principio el tiempo-espacio quede reducido a los dos, y allá, frente a ti, y mirándote con cara de acusación, están ellos, en la cola de la oficina para reclamaciones de los "amigos abandonados". Declaramos a esa señorita culpable de quitarnos el tiempo que pasamos con nuestro amigo. ¿Cómo explicarles a esos amigotes que uno necesita un proceso de adaptación al nuevo hábitat?, ¿cómo les explica él que los está cambiando solo temporalmente por esos riquísimos besos eternos en la cama, revolcones contra todas las paredes habidas y por haber (o sobre la mesa del comedor, otros muebles también valen), confesiones a oscuras, en fin, todas esa lista infinita de “primeras veces” que uno disfruta cuando está con alguien nuevo? Pero tranquilos, chavales, cuando la mesa del comedor sea nuevamente solo eso, él volverá a llamaros. El eterno retorno. Porque claro, tonta serás si esperas que él tenga la suficiente madurez para ser claro y honesto con ambas partes y saber compaginar todo sin mentiras y medias verdades hacia ti.
Don Limpio Vs Sr. Barragán. Yo no sé qué ha pasado últimamente pero parece que en cuestiones de limpieza los hombres se han dividido en dos. O son los reyes de la higiene o la inmundicia andante. No hay término medio. Entrar en la vida de un maniático de la mopa supone aceptar las leyes de su cuadriculado entorno, en el que dejar un CD en el estante de los libros te resta gallifantes de por vida. A Don Limpio no le gusta que coman en su cama ni que beban cerveza en el sofá, no vaya a ser que lo manches. Descartado el reino de la pulcritud, tampoco es plan de arrojarme al lodo cual cerdo. Vale que se le escape algún "gas", vale que se pasen las camisetas algunos días sin lavar, pero el autocontrol a veces no es posible, y si una tarea de novia va a consistir en bajar la tapa del inodoro de por vida, sal por patas en cuanto puedas. Ni granjas ni palacios. Me gusta la casa limpia, pero con un poco de caos.
Su simpática madre. Nunca deberíamos permitir que las decisiones que tomemos en la vida se vean influenciadas por personas ajenas a ella. A veces, ella viene en el pack. Qué error, mejor sería a veces alistarse voluntariamente en la Guerra de Irak antes que soportar las comidas y reuniones con la familia política (programas cada Domingo desde el Lunes anterior), así como consejos y recomendaciones sobre la casa y demás. Cierto, por una parte la suegra te adora. A fin de cuentas, alguien tiene que cuidar de su niño. Pero ojo, ninguna mujer es suficiente para su bebito (y tú seguro que en el fondo eres otra guarra más). ¿Cómo que no sabes planchar, cómo que no sabes cocinar? ¿Éeeeeeeeeeel? ¿hacerse sus cosas????? Por Dios, qué barbaridades se me ocurren.
Sin duda, y ya en serio, lo peor de tener novio es que hay bastantes posibilidades de que te destrocen el corazón. Yo tenía de eso. ¿Y por qué? Simple y llanamente porque a ellos les cuesta bastante más tiempo enamorarse, y en ese proceso, en el que ya muchas de nosotras hemos avanzado unos km, ellos aún no han llegado ni a la "salida". Están tomándose unas cervecillas antes de comprar la entrada. Y es ahí cuando mentir y utilizar, así como desaparecer sin avisar, o babosear un poco para mendigar algo de sexo (mientras nosotras, como gilipollas, nos sentimos en el cuento de La Cenicienta), forma parte de un juego bastante cruel. Lo que para ellos es simple atracción física para ellas puede ser mucho más, dada la tendencia femenina a dotarlo todo de romanticismo. En fin, chicas, no os hagáis daño, no os creáis las palabras que se lleva el viento. Seréis más felices sin desengaños ;)
Cosas que me gustan de tener amantes en vez de novio
- Los amantes siempre están dispuestos a satisfacerte sexualmente. Te suelen tratar como a una reina (total, pa' un día...). El novio es capaz de tirarse un pedo delante de ti, o peor aún, dejarse los calcetines puestos. Y además, como tienes que dormir con él pues tienes que aguantar ronquidos. En el caso de los amantes es algo optativo a evitar.
- Cuando llevas mucho tiempo con un novio acabas por descuidar tu figura, vas menos a la peluquería y te depilas con menor frecuencia. Ellos suelen engordar y encuentran en el sillón su hábitat natural.
- Sin novio, puedo vestirme de putón verbenero con taconazos e ir a zorrear libremente sin necesidad de beber en demasía. Vamos, lo que les gusta a todas, pero sin problema :D
- Un amante no puede ponerte los cuernos, ni mentirte. Y puedes tener los que quieras cuando quieras. Pase lo que pase no te debe preocupar porque es una relación igualitaria. Un novio mentiroso (y ojo con las pequeñas mentiras, que me las conozco), es una lacra que acabará desquiciándote.
- Si un amante no te llama, ya te llamará otro. Si un novio no te llama, la has cagado. Acabarás llevándote el teléfono al cuarto de baño, y lo peor de todo, es que estarás preocupada por si le ha pasado algo. Y si ya no te lo coge...
- Sin novio, tengo tiempo de hacer caso a todos mis admiradores jajaja
- No pierdo tiempo viendo fútbol ni baloncesto en vez de estar en la calle o en un bar ligando.
- Puedo ver películas románticas y acabar a moco tendido sin que alguien al lado me diga: "¿Los puentes de Madison? Vaya gilipollez, pues no entiendo qué tiene de especial el argumento, Armagedon es mucho mejor.
- Los amantes siempre te dan conversación. Como los ves de vez en cuando, cuanto te interesa, pues siempre hay cosas que contar. Siempre es un eterno inicio, por lo que la sorpresa y la diversión, si sabes elegir medianamente tu compañía, está asegurada.
- Nadie me mete prisa para arreglarme, ni tengo yo que estar esperando nada: que si te van a llamar a tal hora, que si a tal hora te paso a buscar, que si a las 8 en el metro... JA.
Y lo que más me gusta es que no discuto con nadie, ni lloro por nadie.
Saludos a todos/as, y que haya paz, jeje.